- Daniela Isabel Ortiz
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- Daniela Isabel Ortiz
Nos confirman
la sospecha más antigua:
el mar murió para todos.
Por igual,
para las ostras,
para el cielo,
para las ninfas,
para los deseos
para los miedos.
Para nosotros
que oíamos su azul lejano.
Para ellos
que se arrojaron
y al fin respiraron en su movimiento.
Nos dejó la arena solitaria
las huellas perennes
el sol callado
náufragos sin sed
e ítacas vacías.
Nos confirman
viajes sin terrores
pero sin inmensidades.
Nos rodean tierras agobiantes
de dioses aliviados.
- Daniela Isabel Ortiz
El dolor tiene un pequeño nido insonoro.
Me acurruco ahí, ya sin placenta, en la ahora eterna maroma de silencio. Y me escucha sólo un corazón solo.
No ha terminado de nacer y ya está muerto. No ha terminado de morir y ya está erguido.
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