top of page
  • Daniela Isabel Ortiz

No se escucha la noche.

Llega como cansada,

con espesor pegajoso.

Ansiosos los oídos,

no se escucha la noche.

Son siglos y siglos

de terrores diarios

de orgullos pedestres

de movimientos inútiles.


Ahora,

aturdidos por el silencio negro,

imaginamos un sonido insólito, áspero.


La noche se abre en dos

y alberga nuestra imaginación.

Luego se esconde, silenciosa, respetuosa,

ante tanta ilusión.

  • Daniela Isabel Ortiz

Nada sé de ellos.


He visto sí sus ternuras y sus puños morados.

He visto sus descaros.

He visto sí sus esqueletos

y la sangre rota al descansar.


Los he mirado, olido, tocado, chupado,

pero nunca los he escuchado:

nada sé de sus gritos o sus mantras.


Ahora mismo, hay uno desnudo frente a mí.

Se ve gris, psicodélico.

Se ve cierto.

Me inmiscuiré en su cuerpo,

pero nada sabré de él.

  • Daniela Isabel Ortiz

Como un juramento que nadie pronuncia

como un hacha, sola, en un bosque

como un cuerpo quieto

como camino en el agua


así está

como estando sin estar

como siendo sin ser

como estando

estando

estando

estando


y sintiendo el perfume de la letra,

rodeada de su sonido,

empujada por una incierta voz:

letra añorada del ser

letra perdida

letra reencontrada

en la piel fría del amado.

bottom of page