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  • Daniela Isabel Ortiz

Fatiga el sol

que no nos diferencia,

hostiga el cielo abrazador:

son el eterno castigo

por no retirarnos a tiempo

cuando una gota dolía sobre la piel

cuando solo una gota

nos inundaba de excitante vergüenza

  • Daniela Isabel Ortiz

Todo atardecer

la piel hace su visita,

concubina de la noche.


Nos quedamos mudos ante tanta escara,

nos quedamos solos, huesos, solos.


No fue hecha para nosotros, infieles de la salud.

Que otros, tal vez elegidos, acepten su hipócrita suavidad.

Que nosotros, en un rincón, muramos de dulce lepra.

  • Daniela Isabel Ortiz

Eurídice de sí misma:

la que se mira,

pierde.


Ya no tiene ojos

de tanta mirada

de tantas caricias rudas del mundo.


La que se mira

pierde su Orfeo

pero gana los infiernos

y los cielos

de sí misma.



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