- Daniela Isabel Ortiz
Desde que tengo uso de razón, escribo diarios. Y tal vez ese recuerdo de tener, por primera vez, uso de razón, sea debido a a que escribí diarios de forma casi ininterrumpida. Me refiero a que, exceptuando algunas imágenes que guardo de mi infancia, la mayor parte de lo que "recuerdo" es porque lo anoté en un cuaderno y gracias a esa anotación puedo reconstruir alguna parte de mi vida. La escritura perdura y reemplaza a entidades tan falsamente sagradas como la memoria y la realidad.
De modo que ahora tendré un diario virtual. Leí que los blogs surgieron así, como una manera de compartir esas escrituras diarias, esa reflexiones que, en determinado momento, una siente que sería bueno compartir. Hace un tiempo atrás estaba organizando un grupo de trabajo para presentarnos a una convocatoria. Les comenté la idea de la bitácora (así se titula el proyecto) y Marcelo, un ahora egresado de la carrera de Teatro, me sugirió proponer a los participante del taller que escriban en una bitácora virtual. La idea me pareció tan creativa como amorosa: invitar a escribir, encontrarnos en un espacio virtual a compartir nuestras reflexiones diarias. Así es que empiezo yo, luego seguirán otres.