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  • Foto del escritorDaniela Isabel Ortiz

La marcha


Ayer, en el acto por el Paro General, a eso de la 1 quise irme porque me sentía agotada y con calor. Estaba encarando hacia la parada de colectivo cuando escuché la marcha peronista en los parlantes del escenario y supe que aún no debía irme. Canté y se me quebró la voz.


En casa, mi mamá era radical y mi papá, peronista. Por lo tanto, no se hablaba casi de política, como no se hablaba de religión o del fútbol, ya que ella era espiritista y de River, y él era testigo de Jehová y de Boca. Yo, que crecía entre ese antagonismo, resolví abrazar todo como podía: era pequeñita y los vecinos me pedían que cantara, yo entonaba la marcha radical y enganchaba ahí nomás con la marcha peronista, dejando contentxs a todxs, una cualidad tan negativa como positiva que tengo.


Con razón se me quebró la voz. La patria es (también) la infancia, como decía Saer.


Hoy charlé unos minutos con la @eugenia.morte y comentamos sobre la jornada del paro. Con su sabiduría, que la hace pasar de hablar de política a astrología con una maravillosa flexibilidad, me dijo que había que dejar de romantizar, que el peronismo ya fue, con una necesaria actitud revisionista y capricorniana. Si, es así. Pero también es cierto que a la derecha y su modelo económico de flexibilidad laboral se las ve en figuritas para avanzar en un país con una raigambre peronista, con esa tradición de respeto y leyes para lxs trabajadorxs, con ese color peroncho que no tienen otros países latinoamericanos.


Crecí en una familia que se pretendía apolítica y en una década, los noventa, en la que la militancia no era promovida, todo lo contrario, porque así es mejor para ciertos poderes. Y entre las elecciones de mis padres, muchos años me dije que yo era radical y de River, sólo para oponerme al mandato paterno. Pero cuando vi a Nestor bajando el cuadro de Videla dejé de votar a la izquierda, había encontrado algo, y hace poco, cuando vi la hazaña de Riquelme, quise ser de Boca aunque sea unos días.


La identidad se construye día a día, sobre la base, en parte, de aquello que nos tocó en la infancia. Y soy de Piscis y soñadora, así que creo que todxs unidos triunfaremos contra el facho de turno.




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