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Reconciliación

  • Foto del escritor: Daniela Isabel Ortiz
    Daniela Isabel Ortiz
  • 23 ene 2024
  • 2 min de lectura

El domingo 14 de enero salí temprano a correr y me encontré tirado a la orilla, mirándome fijo, un sugerente tres de bastos de la baraja española.

Hace un tiempo tuve una desavenencia grande con los arcanos, una que parecía acabar en divorcio. Pero luego nos reconciliamos porque la que debía cambiar su percepción (de todo) era yo. Las cartas son una proyección de mi interno y, mientras más cristalina esté esa agua interior, más lo será el mensaje de esas figuras arquetípicas.

Leo la descripción del tres de bastos de la baraja española que me mandó mi amiga tarotista Meli y se me iluminan los ojos. La voluntad, esa fuerza que me abandonó a fin de año con tanto dolor por las elecciones y por un cansancio que en mí es histórico, parece querer volver a acompañarme. La tarot me estuvo preparando, en verdad: en dos lecturas de esta semana salieron los dos de bastos en el tarot Rider y el Osho Zen Tarot, respectivamente. Observa las posibilidades, me dijeron. Así hice, observé. Escribí un texto sobre mi Sol en Piscis llegando a los 80 y haciendo lo único que me da paz entre medio de tanta y extrema sensibilidad con la que he nacido: observar. Observar para comprender aunque sea un poco de esa de totalidad a la que quizá nunca pueda acceder.

Y ahora este tres, esta invitación a la acción y la expansión, justo en este momento. Es enero y sólo tengo ganas de estar tirada en mi cama escuchando música con el aire en 16, o tomando un vermuth con excelsas compañías. Pero algo en mí está mirando el horizonte porque las barcas ya han salido. Queda esperar noticias de los viajeros y saber que la fuerza también está en no-hacer.



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